Como educar para la felicidad más allá de los manuales de instrucciones

Educamos a nuestros niños y jóvenes a seguir instrucciones: ¡Como si la vida pudiera vivirse siguiendo un manual de instrucciones!

Actualmente el sistema educativo está regido por un paradigma conductista, que ve a los alumnos como seres iguales y prácticamente sin emociones, que reciben la información y se van, y solo se hace hincapié en el docente y en el conocimiento. Este sistema educativo viene desde hace años, nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos fueron criados bajo ese concepto y en muchas ocasiones como padres repetimos esos patrones de conducta con los que fuimos criados con nuestros hijos.

No podemos obviar que este orden establecido y este paradigma están al servicio del sistema

Como educar para la felicidad más allá de los manuales de instrucciones

Lo cierto es que no existe ningún tipo de manual de instrucciones para educar. No hay recetas infalibles que conduzcan al éxito, ni siquiera existe una única forma de hacerlo. Por ello, más que enseñar a nuestros hijos y alumnos a seguir instrucciones deberíamos enseñarles a tener la capacidad de crear y de adaptarse a diferentes situaciones y contextos.


Por eso debemos hacernos un replanteamiento del sistema educativo y volver al objetivo de educar, debemos tomar la educación como algo más allá de la transmisión de conocimiento.

El objetivo principal es formar personas con identidad propia que se construyan a si mismos y su futuro por sí mismos.

El sistema educativo actual hace lo contrario a esto, produce gente sin identidad y gente que sale con quizás un alto promedio académico, con cantidades de saberes teóricos, titulaciones de todo tipo pero con pobres valores, casi nada de interés real por aprender, llenos de teorías enseñadas socialmente que son inaplicables en la vida.

Muchas veces los padres están tan regidos por este sistema de crianza que siguen a rajatabla reglas e instrucciones establecidas por otras personas al momento de criar a sus hijos. Se niegan rotundamente a hacer algo diferente de lo socialmente (conocido, aprobado, comprobado) ¿Por qué? Por un terror inmenso a fracasar como padres y por temor a ser criticados o no aprobados por el ámbito social.


Llega un punto donde estos padres se encuentran con una encrucijada enorme al encontrarse que incluso siguiendo reglas establecidas por la mayoría de la gente en cada segundo de la crianza de sus hijos aun así sus hijos tienen rabietas, berrinches, no siempre obedecen y por mas que se les imponga hacer algo no lo hacen.

Lo que deja pensando que estos padres al ser educados de esta misma manera fueron llenándose cada vez mas de miedo, y resultaron estar mucho menos preparados para cuando les llegara el momento de comenzar la crianza de sus hijos, ya que les hicieron creer que existe solo una única manera de criar de manera correcta a los hijos siguiendo reglas para cada situación de la vida, y dejando casi 0 espacio para el autodescubrimiento, auto entendimiento y la experiencia, todo debe estar fríamente calculado, cada paso a dar incluso desde que los niños estaban aún en el vientre materno.


Claramente el sistema de criar niños bajo reglas pre establecidas por otras personas tiene fallas ya que los niños son diferentes, tienen necesidades diferentes y por mucho que quieran, estas reglas jamás evitaran que los niños tengan rabietas, malos comportamientos o rebeldías durante su infancia y posteriores momentos de su vida.

Este sistema solo deja a los padres menos preparados y más confundidos al momento de afrontar estas situaciones cotidianas e inevitables cuando suceden y sobre cómo responder ante ellas.

Cuando se educa desde la libertad en lugar de educar con reglas establecidas por otros o manuales de instrucciones le damos lugar a las múltiples experiencias y situaciones inesperadas que sucederán y de esa manera se puede estar mejor preparado sabiendo como responder a las diferentes situaciones que surgirán a cada momento para nosotros mismos y para nuestros hijos.

Para eso es necesario tener en cuenta unos consejos que pueden ayudarnos a educar de una manera más adecuada para afrontar los retos del mundo actual:

  • Autonomía. Es importante que los niños puedan equivocarse, que les permitamos encontrar su camino para alcanzar un objetivo. No les hacemos ningún favor cuando les solucionamos sus problemas o les hacemos sus tareas. Hay que dejar que lo intenten, que se equivoquen, que lo vuelvan a intentar, que se responsabilicen de sus acciones.
  • Espíritu crítico. No aceptar nada como indiscutible, como verdad absoluta es el mejor camino para ser creativo y emprendedor. Deben aprender a solucionar problemas y a cuestionar situaciones.

Cuando se refiere a autocritica o espiritu crítico se refiere a la capacidad de discernir y diferenciar lo que esta bién y lo que está mal, lo que es bueno para nosotros y lo que nos hace daño, no al tipo de autocritica destructiva en la cual ponen o nos ponemos nosotros mismos expectativas altísimas a cumplir y cuando no se logran nos sentimos un fracaso o que no servimos para nada.

El primer tipo de autocrítica es buena y necesaria para movernos en la vida actuando con coherencia y criterio, el segundo tipo de autocrítica nos hace daño y nos impide lograr nuestros objetivos ya que destruye nuestra confianza, autoestima, genera estrés y en los peores casos depresión.

  • Autoestima. Para ir más allá de la obediencia ciega y del camino marcado en los “manuales de instrucciones” es necesario tener una alta autoestima, que se sientan capaces de conseguir sus objetivos. Mantener altas sus expectativas es fundamental para una educación que permita adaptarse a los cambios.
  • Colaboración. Que sean capaces de trabajar de manera colaborativa es una necesidad en el mundo actual debido a los retos a los que deberán enfrentarse.
  • Comunicación. En un mundo intoxicado es necesario que sean capaces de discernir entre la información relevante y la que no lo es. También es indispensable que sepan expresar sus ideas y opiniones de manera eficaz, con miembros de la familia y con cualquier persona, en cualquier ámbito .
  • Aprender de los errores o de los fracasos, perdonarlos y si es adecuado incluso celebrarlos. No podemos eximirnos de sentir emociones negativas, forman parte de la vida y son tan naturales e incluso espontáneas como podría ser la felicidad, saber aceptar y afrontar las emociones negativas vinculadas a los errores, es un excepcional ejercicio de aprendizaje, ya que nos aportará el valor de conocer qué es aquello que debemos mejorar o corregir para evitar repetir dichas situaciones en un futuro.

Para conseguir todo eso es importante que lean, que jueguen, que visiten museos, que escuchen música, que vivan nuevas experiencias, que debatan, que cuestionen, que consulten fuentes diversas, que sean meticulosos y perseverantes queremos educar personas felices pensantes y reflexivas, no obedientes ciegos…

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