Beneficios de permitir que los niños se ensucien

Aunque muchos padres dejamos que nuestros hijos experimenten lo máximo posible, cuando se ponen a jugar con cosas que consideramos sucias siempre recurrimos a las mismas frases: “Eso no se toca”, “Deja eso donde estaba”, “No te manches” … intentamos que nuestros hijos estén lo más limpitos posibles y vemos gérmenes y peligro prácticamente en todos lados.
Lo cierto es que, un poco de suciedad, de mancharse y de jugar con cosas que nosotros no tocaríamos ni con un palo, tienen muchos más beneficios de los que creemos. Dejar que tu hijo se manche, juegue con el entorno y experimente hará que crezca más sano y confiado de lo que crees. ¿No lo sabías?

Se sorprenderán de saber todos los beneficios que tiene dejarlos jugar y mancharse a nuestros niños sin que la palabra “No” esté siempre en nuestra boca.

Beneficios de permitir que los niños se ensucien

Mejora el sistema inmunológico de los niños

Permitirles ensuciarse a los niños los beneficia ya que su sistema inmunológico está expuesto a la realidad y a los gérmenes que nos rodean a todos. Dejando que los niños interactúen con ellos es más beneficioso que intentar que se mantengan en un ambiente muy limpio donde nada se ensucia jamás. ¿La razón? Porque cuando mantenemos el hogar o el ambiente donde estarán los niños excesivamente limpio exagerando la limpieza y la desinfección de la zona, estamos creando un ambiente estéril que no permite que su sistema inmune trabaje, con lo cual este se debilita y los niños son más propensos a padecer mas enfermedades y alergias.

Un niño que está en contacto con la tierra y se le permite ensuciarse debés en cuando, al tener su sistema inmunológico mas fortalecido dificilmente se enfermará de gripes, resfriados, o alergias a elementos de la naturaleza como polen, flores, etc. Si en algún momento tiene alguna de estas afecciones será con menos frecuencia que los niños que estuvieron siempre en un ambiente excesivamente limpio, y en el caso de tener estas afecciones en algún momento de su infancia también por tener el sistema inmunológico mas fortalecido superan estas afecciones con mucha mas rapidez.

Mejora el desarrollo de su motricidad

Lo creas o no, dejar que los niños se ensucien es bueno para su motricidad. ¿Por qué? Por lo general, ensuciarse implica jugar fuera de casa y jugar fuera de casa implica correr, saltar, trepar por los árboles, explorar el mundo y sus texturas y colores, sujetar cosas con las manos… ¡Todo eso implica movimiento! Cuanto más se mueva, cuanto más juegue y más se “arriesgue” con límites para su seguridad, claro, más se desarrollará su control motor de su cuerpo.

Todas estas actividades vienen por lo general de ensuciarse, por lo que decirle que “No” es limitar su desarrollo físico, pero también emocional.

Fomenta la creatividad de los niños

Parte de reconocer su entorno es también aprender a respetarlo, aprendiendo que si, por ejemplo, destruye un campo de flores está haciendo que las abejas y otros insectos no tengan comida. Queremos que nuestros hijos tengan un mundo limpio y en el que poder seguir disfrutando como nosotros hemos hecho, ¿no? Alejarlos de la naturaleza no dejando que se relacionen con ella por si se ensucian, no hace más que limitarlos y ver la naturaleza como algo por lo que no se tienen que ocupar, algo que no les suma en lo absoluto.

Claro que experimentar con el entorno también le ayuda a desarrollar su imaginación y su receptividad, haciendo que conozca y reconozca olores, colores, texturas… la vida en general. Conocerla es la base principal para que aprenda a respetarla el día de mañana y él también pueda colaborar para tener un planeta más limpio.

Aumenta su autoestima

El único trabajo de los niños es aprender y, ¿cómo van a aprender si no les dejamos jugar con el entorno? Los libros están bien, pero la diversión y la libertad del juego libre, es el pilar que fomenta y sostiene muchas habilidades futuras que de adulto le van a ser necesarias como la imaginación, la perseverancia, la capacidad de resolución de problemas…

Dejarlos jugar y ensuciarse, ya sea en la playa, en el jardín, en el parque o en plena montaña, es una de las mejores experiencias para aprender, para promover uno de los beneficios más importantes: ayudarlo a tener una buena autoestima.

Cuanto más libre se sienta, cuantas menos restricciones como padres les ponemos, antes empiezan a ser resolutivos, a desenvolverse en el ambiente, a adaptarse al mundo.
Esto, en la edad adulta, le ayudará a tener una mejor relación consigo mismo y con su entorno.

Ensuciarse forma parte de la vida

Hacer que tu hijo no se ensucie, crea una sensación de utopía para él. La suciedad es real, forma parte de nuestro día a día. Claro es importante tener hábitos de higiene para evitar enfermedades, pero también es importante que tu hijo sepa convivir con la suciedad. Esto le ayudará a aceptar la realidad, a no ver enemigos en las cosas “mundanas” y, Claro, a desarrollarse como una persona íntegra, sin miedos infundados.

Aprende a no autolimitarse cuando no es necesario

Uno de los mayores beneficios de dejar que los niños se ensucien es que les estamos dando su propio espacio, les estamos dejando experimentar y vivir sus propias experiencias. El hecho de estar, constantemente, diciéndoles “No toques esto”, “No te ensucies”, “No”, “No”, “No” … Al final estamos limitando su experiencia y, no solo eso, ¡también que no les estamos permitiendo ser lo que son!, son niños y si la palabra “No” es la que impera en nuestra boca, tu hijo puede que, en su edad madura, se pase los días limitándose porque tiene miedo a hacer las cosas mal, a no tener la aprobación de los demás.

Nuestro trabajo como padres es protegerlos, pero, también, permitirles su espacio. Sobreprotegerlos no tiene ningún beneficio ni para nosotros que siempre vamos a tener un nivel de estrés y de ansiedad elevados, ni para ellos que serán incapaces de hacer cualquier cosa sin la aprobación de los demás.

Ahora bien, cuando de permitirles ensuciarse se habla, se hace referencia a propiciar un ambiente seguro donde puedan experimentar libremente, y aprender sin poner en riesgo su salud o su seguridad.

Es perfecto permitirles embarrarse la cara de pintura, llenarse la cara de harina al cocinar, embarrarse la cara de tierra, ya que de todas estas experiencias aprenderán muchas cosas y se divertirán.


Pero esto no significa que debemos permitir que estén expuestos a situaciones que podrían poner en riesgo su salud o su seguridad, como permitir que caminen sin zapatos en el asfalto de la calle donde pueden pisar vidrios rotos o enfermarse por la cantidad de cosas que la gente deja caer, tampoco dejarlos estar cerca de la basura.
En el caso de que el niño sea pequeño y se hecha la comida encima esto no significa que le permitiremos permanecer por mucho tiempo con la ropa llena de comida, o con el pañal sucio para tener esta experiencia.


Permitiremos que el niño se ensucie siempre en situaciones y con elementos que no le hagan daño ni pondrán en riesgo su seguridad o su salud, también elegiremos a conciencia los mejores ambientes para que el niño lo haga ejemplo: En lugar de permitir que el niño camine sin zapatos en el asfalto sucio de la calle se lo permitiremos en un parque con césped, en la playa donde hay arena incluso en un charco de agua o de tierra mojada.

Ensuciarse puede ser una excelente oportunidad de aprendizaje siempre desde el criterio y la responsabilidad.

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