Como actuar ante conflictos y peleas entre hermanos

Seguramente cuando nos decidimos a ampliar la familia con más de un hijo o hija lo hacemos pensando que será bonito para los niños tener un hermano o hermana, un compañero de juegos, de trastadas y de complicidades.
Todos queremos que nuestros hijos lleguen a ser grandes amigos y pensamos que con un hermano/a nunca van a estar solos, ni ahora ni en el futuro. Por eso lo que más deseamos es que forjen vínculos fuertes y duraderos, que se respeten, se quieran y establezcan una relación de complicidad, cordialidad, cooperación y cariño.
Pero a veces la realidad es otra y los niños y niñas se pelean, compiten entre ellos, se comparan, nunca están contentos juntos y los conflictos entre ellos acaban deteriorando el ambiente familiar, la buena noticia es que está en nuestras manos hacer algo al respecto y mejorar la situación porque como padres, madres o maestros podemos hacer mucho para ayudarles a resolver sus conflictos diarios…

Como actuar ante conflictos y peleas entre hermanos

Los conflictos son oportunidades

La llegada de un nuevo hermano o hermana a la familia puede traer grandes alegrías para nuestros hijos y para la familia, pero también hace que de forma casi inevitable surjan roces, desacuerdos incluso luchas para lograr: la atención de sus padres la posesión de ciertas cosas (como juguetes) o la posesión de cierta parte del territorio (como su habitación) también hacen aparición los celos, y los celos se suelen producir porque el niño o niña percibe que tener un hermano (o varios) significa MENOS: menos atención, menos tiempo para estar a solas con el padre o la madre, menos comida en el reparto, menos tiempo de baño, menos amor, menos juguetes, menos mirada en exclusiva, menos reconocimiento, menos…

No importa si esa creencia es cierta o errónea, porque la conducta de los niños se basa en lo que él o ella cree que es cierto, no en lo que lo es de verdad. Todo comportamiento de los niños tiene un motivo o objetivo, y los conflictos entre hermanos/as no son una excepción a eso.

Resulta que como padres debemos estar advertidos que con la llegada de un nuevo hermano a la familia nuestro primer hijo con su llegada tendrá por un tiempo un cambio en su conducta y sus emociones que si las conocemos con anticipación de mejor manera lograremos gestionar esas situaciones adoptando nosotros primero la conducta correcta ante estas situaciones.

(Situación 1)

Nuestro hijo mayor presenta comportamientos indeseados como berrinches, rabietas incluso en algunos casos deseos de gritar, golpear o romper cosas.

(Situación 2)

Luego de la llegada del hermano notar que nuestro hijo o hija mayor que ya era muy independiente iba al baño solo, comía solo, se vestía solo o dormía solo de un día para el otro volvió a orinarse en la cama, tiene deseos de volver a dormir con sus padres, demuestra cierto apego a sus padres o hasta imita a su hermano recién llegado actuando como bebé por conservar la atención y el cariño de sus padres.

(Situación 3)

Nuestro hijo mayor se molesta cuando le piden pasar tiempo con su hermano nuevo, prestarle sus cosas o mostrarle cariño durante sus primeras semanas o incluso el primer año en casa y nuestro hijo se niega rotundamente a hacer cualquiera de esas cosas.

Lo primero que debemos entender como padres es que nuestro hijo mayor no tiene ningún problema físico ni trastornos de ningún tipo, tampoco debemos mirar parcialmente la situación con el fundamento de (esta celoso), debemos entender que nuestro hijo ante la llegada de un hermano nuevo tiene mucha información nueva que incorporar y procesar, que es un proceso y que claramente experimentara cambios por lo que pretender que se comporte como antes de la llegada de su hermano o hermana es absurdo.

Nosotros como padres primero debemos comprender que clase de cosas siente nuestro hijo mayor para abordar la situación de la manera correcta haciéndole comprender que no perderá nuestro amor, que no debe tener miedo de ser remplazado y que no es menos amado por tener un hermano o hermana recién llegado, para hacerlo debemos saber que darle poca importancia a como se siente por mas que es un comportamiento perfectamente común no es buen recurso menos si se trata de niños pequeños todo conflicto o molestia debe ser hablada y expresada para entender y procesar la información correspondiente fomentando la comunicación para que a futuro no se convierta en un problema.

  • Debemos ser inteligentes y no ver problemas donde no los hay estas conductas son comunes y actuando nosotros de la manera correcta esas situaciones se irán disolviendo con el propio crecimiento y entendimiento de nuestros hijos.
  • Ante una pelea de hermanos Está claro que a los niños les resulta más cómodo que el adulto entre en acción y decida, pero aquí nos exponemos a un conflicto mayor porque Si intervenimos en una pelea de hermanos, el resultado será que “dependerán de los padres para solucionar sus problemas, les estaremos negando su capacidad de ver que hay distintos puntos de vista para resolver los conflictos, y no estaremos favoreciendo su autonomía, pero hay una excepción a la regla si hay agresión física o verbal tenemos que intervenir. No los podemos dejar desatendidos, necesitan nuestra seguridad, pero no estaremos interviniendo para evaluar ni juzgar ni para dar soluciones, sino para proteger y facilitar el acuerdo entre ellos.
  • si fomentamos que lleguen a acuerdos que beneficien a ambos, les servirá durante toda su vida.
  • Nunca debemos etiquetar a nuestros hijos o hacer comparaciones entre hermanos: nunca debemos hacerle sentir a un hijo que su hermano o hermana es mejor ya sea académicamente o mas responsable, con mejor comportamiento o mejor habilidad, con más velocidad para aprender etc. Esta conducta solo crea rivalidades mas fuertes entre hermanos estrés y bajo autoestima de los niños incluso adolescentes.

El problema de las comparaciones y las etiquetas es que los niños/as las toman como ciertas, independientemente que lo sean o no, y
acaban influyendo en la imagen que tienen de ellos mismos y en cómo se comportan, los favoritismos son pésimos también para estos casos
. Así que cualquier cosa que quieras decirle a uno de los niños puedes decírselo directamente, sin aludir al hermano o hermana. Céntrate en la conducta de ese hijo, porque lo que tiene que hacer o dejar de hacer nada tiene que ver con sus otros hermanos o hermanas.

No uses el SER (nuestra esencia) usa el ESTAR (estado transitorio). En lugar de “sos un llorón” o “tu hermana sí que es
valiente”, decile: “hoy estás muy llorón , ¿qué te pasa?”

Separa al niño/a de su comportamiento. Céntrate en lo que hizo, en su comportamiento, y separalo de su ser.

Porque lo que es incorrecto es su comportamiento, no su persona. En lugar de ” sos un mal educado”, decile : “está forma de comportamiento no es correcta, podes actuar de otra manera”.

Cambia el foco para llevarlo fuera del niño/a: en lugar de decirle “sos una desordenada”, decile : “esta habitación está muy desordenada”

NO hagas de juez ni de policía, sí de mediador/a, no es importante quién es el culpable o quién empezó la pelea, lo único importante es encontrar una SOLUCIÓN al conflicto, En lugar de tomar partido, lo mejor es intentar poner a todos en el mismo barco y mantenernos neutrales, mostrando nuestra confianza en que pueden resolverlo.

  • Nunca dar por hecho que el primer hijo por ser el mayor debe dar el ejemplo ante su hermano o hermana menor ya que a veces la diferencia de edad entre si es poca y ambos necesitan el cariño, atención , comprensión y enseñanza de sus padres cada hijo tiene sus necesidades y sus procesos de entendimiento y aprendizaje, quitémosles la responsabilidad de ser el ejemplo a seguir de sus hermanos más aún si se trata de niños pequeños ya que esta clase de expectativa los frustrará y les generara estrés lo mejor es que cada hijo se exprese con naturalidad y con sus propios tiempos.
  • No es buen recurso usar gritos violencia castigos o amenazas para resolver estas situaciones
  • Si el hermano mayor solicita volver a dormir con sus padres o cerca de ellos ante la llegada de un hermano o hermana nuevo sin importar si antes dormía solo la mejor opción será permitirselo hasta que se sienta confiado de que sus padres lo aman tanto como siempre y decida volver a su habitación por si mismo eventualmente volverá a su habitación.

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